martes, 13 de julio de 2010

Cubanos. Recepción en Barajas


Hoy, 13 de julio, es día de resaca. España se pellizca los brazos para terminar de creerse que su Selección ha ganado el Mundial de Fútbol de 2010. Los ayuntamientos hacen balance de heridos y pérdidas en mobiliario urbano (en Ávila estamos contentos: al parecer no han sido más que 30.000 euros, el doble de lo que han rendido las jaimas). Los encierros de las ocho en Pamplona van tocando a su fin porque ya van quedando pocos toros dispuestos a darse la carrera y "tomar la curva de Mercaderes". Apenas nos va a quedar el Tour de Francia y alguna cosa suelta más para afrontar las semanas que se avecinan, una vez que el ministro de Deportes haya dado por concluida la temporada. En fin, que hemos entrado en el verano.
Barajas fue ayer la puerta de España para la expedición que volvía de la guerra. Y esta tarde, a primera hora, volverá a ser la puerta para otra expedición que no va a pasar inadvertida porque somos muchos los que queremos que se vea bien. Hoy llegan los cubanos. Son los primeros que van a beneficiarse de una competición en la que han participado Amnistía Internacional, Moratinos, la Iglesia católica cubana, los Castro, las Damas de Blanco, Fariñas y el corazón de muchos cubanos y españoles que sentimos un nudo en la garganta cada vez que salta la noticia sobre presos políticos en la Isla. Porque son presos políticos, como que aquí hay crisis, vaya.
Los imagino hace unas horas en el Aeropuerto José Martí de La Habana, sin saber si reír o llorar, facturando maletas (que no se las abran, por Dios, que no traen más que esperanzas, es lo único que han podido ahorrar) y muertos de frío en las salas de internacional porque allí el aire acondicionado o se pone o no se pone, pero sin término medio. Han metido en ellas precipitadamente alguna ropa, las fotos y el deseo de volver: los cubanos siempre quieren volver. Y aterrizarán, si Dios quiere, a primera hora de la tarde en la Terminal 4 en otro avión como el de ayer, este sin banderitas en las ventanas, sin inscripción de CAMPEONES en la panza, sin tripulación escogida, sin abrazos y sin vítores. Vienen maltrechos. No les demos la lata demasiado. Dejemos que se repongan, que cojan fuerzas, que ya habrá tiempo de hablar de todo, que es mucho.
Por todo lo que hicieron los cubanos cuando aquel exilio nuestro del que ya nadie quiere acordarse a veces, cuando aquí también había muertos politicos y presos políticos y hubo que marcharse a América, ¡sean bienvenidos!

1 comentarios:

Mayda Anias dijo...

Mejor que no hayan llegado el mismo día que los Campeones, porque el Madrid y la España de ayer no son los de todos los días. Hoy sí: hoy estarán semidesiertas las calles (de peatones, no de automóviles), empezarán a ver esos rostros educados pero muy metidos en sus Ipod o Ipad, para el caso, si allá no hay de eso, escucharán las sirenas de las ambulancias y verán hasta emborracharse publicidad en carteles lumínicos (luminosos), en vallas enormes, en puertas, en cristales, ¡hasta de Havana Club, con la mulata tópica (tropical) verán! Y si encenden el radio o la televisión mañana, se van a hinchar de ver debates políticos, nada menos que el para mí famoso (por desconocido, se entiende)Debate sobre el estado de la Nación. Hoy les saludarán cortesmente en el aeropuerto y será, para casi todos, la primera vez que los llamen señores y les digan sean bienvenidos, que es lo que más falta les hace. Lo de la crisis para nosotros es secundario, ¡si llevamos cincuenta años en ello! Pablo, Léster, Omar, Antonio, Julio César, Pepe, un abrazo. Que este país los haga sentirse como Humanos.
Ah, una cosa más: no se hagan demasiadas ilusiones sobre el gobierno español actual: esto, como decimos allá, no es lo que inventó Jesucristo.

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