viernes, 18 de diciembre de 2009

Esta vez, no

Ha comenzado la cuenta atrás de la Navidad. Sigo escribiendo la palabra con mayúscula, porque me sigue emocionando como lo cuenta Lucas, en plan familiar; más que como lo hace Mateo, que se mete en jardines de reyes, inocentes y egipcios. Yo creo que Mateo lo hizo para lucirse en la historia del arte, como inspirador de artistas que veinte siglos después serían convocados a exponer en Las Edades de Hombre. Mi "erasmismo" apenas llega más allá del belén napolitano que han expuesto estos días en el portal de Los Serrano, según se pasa la gorda de Botero a la derecha. Como no se anden con ojo los de seguridad, me lo traigo a casa.
Esta vez, no voy a cumplir con los ritos: no voy a ir por la calle diciendo feliz navidad a todo bicho viviente como un gilipollas, no voy a cenar viendo cómo raphael castiga las cuerdas vocales y se sube medio tono en los sostenidos, no voy a poner colgajos en la puerta ni en la bombilla de la despensa; no pienso comer ni un langostino congelado modelo tigre ni voy a brindar con champandelaviuda, no voy a ponerme a pensar en las navidades de mi infancia para terminar lloriqueando, no voy a escribir el cuentodenavidad de todos los años. Al primero que me cante un villancico, le suelto una copla de la pantoja, que también aparecerá, lo estoy viendo, largando de que se le enamora el alma y la lorza izquierda.
Este año no estoy de buen humor y me ha dado por pensar en los negrazos del centro de Madrid (ayer estuve allí), perseguidos por los municipales defensores de los derechos de las discográficas y las productoras. En las gentes del Sahara, celebrando la vuelta a casa de Aminetu Haidar, la activista con gafitas. En los amigos de Cuba preparando el congrí, el puerco y el ron y haciendo de tripas corazón, ¿hasta cuándo, Raúl?
En fin, que siempre digo que no voy a escribir un cuento de Navidad y ya me estaba saliendo.
Feliz Navidad, amigos, ya veis, como un gilipollas.

3 comentarios:

jmrwinthuysen dijo...

El que se está marcando un buen adviento es el Ayuntamiento, que ha dado una nueva vuelta de tuerca a la cursilería abulense con sus adornos festivos, que este año parecen tomados en préstamo de la feria de los caballitos y las muñecas chochonas.
Juan

kika... dijo...

Pues a mí la navidad no me gusta nada.

He dicho.

besos!
K

Anónimo dijo...

Estoy buscando apoyo para una idea. ¿Y si las Navidades se celebraran cada cuatro años, como las olimpiadas? Me pongo a imaginar a los comerciantes, políticos y demás enamorados de las fiestas entrañables preparándonos desde unos meses antes y dando el coñazo cantidad, pero a cambio nos dejarían descansar tres años y medio. Creo que vale la pena.

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