martes, 27 de julio de 2010

Muerte de un ciclista: Víctor Jiménez Garcinuño

Victor era de Cardeñosa y tenía veinte años hasta el otro día, cuando un coche lo echó para siempre de la carretera y de la vida. El duelo está teniendo lugar en los mismos días en que otro ciclista, Alberto Contador, recibe el premio por su tercer Tour, más las entrevistas con los de siempre, más el homenaje de la gente de su pueblo. En algún lugar de Cantabria, el homicida ha escondido su todoterreno poderoso y ahora no sabe qué hacer con él ni consigo mismo. Algunas horas más, tal vez algunos días y lo veremos en la prensa, protegido su nombre detrás de las iniciales en negrita, porque seguirá siendo un presunto hasta que se celebre el juicio. Para entonces, el de Victor ya habrá concluido y San Pedro lo habrá encontrado merecedor de la gloria que no obtuvo en Cos.
¿Que le pasa a este tipo que atropella a un ciclista y se da a la fuga, seguramente por atajos casi imposibles? Hace más de medio siglo, Juan Antonio Bardem entregaba su película Muerte de un ciclista, que tanto juego dio en las reuniones de cine club de los colegios mayores. Rafa, el personaje sinistro que interpretaba Carlos Casaravilla, es una imagen inolvidable que se superpone en mi recuerdo a la contundencia de Alberto Closas y a la belleza de Lucía Bosé: es el encargado de no dejar tranquilo al protagonista.
¿Dónde está el Rafa de este conductor de Cantabria? El que no le deje vivir un momento de sosiego; el que le convenza de que debe dar la cara, de que el todoterreno que ahora no sabe si pintar de otro color es ya solo un arma que debe desactivar; el que le diga que el seguro lo cubre casi todo menos la vida de un chico de veinte años.

5 de agosto.
Pues no ha habido un Rafa, pero la Guardia Civil ya ha dado con el homicida. Que descanse en paz Victor y que su familia pueda completar el luto.

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