miércoles, 20 de octubre de 2010

Ley antitabaco

Lesmes Andueza está contento con la ley antitabaco. Dejó de fumar hace más de un año una tarde en que el winston recién encendido le supo a rayos, vaya usted a saber por qué. El caso es que tiró a una papelera la cajetilla y se prometió "nunca más, por ahora" y hasta hoy. Pero ahora que Trinipuede (la seño) ha conseguido que dentro de poco nadie pueda fumar en establecimientos públicos, le están volviendo las ganas de fumar. Lesmes Andueza es así, siempre un poco a la contra, dime de que se trata que me opongo. Le molesta que fumen los demás, pero si le llega el humo de un winston es otra cosa: entonces se le despiertan recuerdos mezclados con aromas de café y hasta puede ponerse a escribir versos, que mira que se le resisten, sobre todo los libres.
Pero lo que no puede soportar es que se fume en la mesa, en la cafetería pase, pero en el restaurante, por favor, deme una mesa en la que no entre ni este olor a tabaco ni este humo, pide. Y no siempre es posible. El humo del tabaco se le mezcla con las alubias de Tolosa y adquieren un sabor repugnante a ropa negra; el pastel de cabracho al humo sabe a regaliz de palo y las chuletillas de cordero a lobo viejo. Así que Lesmes Andueza, que se teme que va a volver a fumar cualquier día de estos, está feliz con Trinipuede porque por fin va a saborear los platos a placer. A él le importa poco que se fume en los hospitales, es así de incorrecto, porque allí la comida ya se sabe que es mero alimento para humillar al doliente; o en el Congreso: Carrillo, Abril Martorell, todos echando humo, ofreciendo un pitillo a los guardias y ennegreciendo las pinturas; o en el plató: Carmen Martín Gaite explicando el guión de la serie sobre Teresa de Jesús. Son recuerdos de una época en eastmancolor. Pero en los restaurantes, ¡terminantemente prohibido!, no por razones de salud sino de buen gusto. El que quiera comer con humo, que se lleve el bocata a la fundición.
Lesmes Andueza está barajando la hipótesis de, si vuelve al tabaco, hacerse el loco o cometer un delito: al parecer van a dejar fumar en los manicomios y en las cárceles.

1 comentarios:

LFl. dijo...

Querido Lesmes: Que tú fumes, aunque sean winston..., allá tú, pero ¿por qué te empeñas en acabarme los pulmones? O es que te aprovechas de que ya no hay Ministerio de Igualdad y no puedo quejarme a aquella chica..., cómo se llama, porque yo siempre le he dicho la hija de la amiga de mamá...
En fin, que ni loco ni desahuciado, que lo único que voto Sí en la campaña de Trinipuede es contra el tabaco. Ah, por cierto, si en los hospitales ya sabe a lo que sabe la comida, ¡imagínate con humo!

Publicar un comentario