jueves, 5 de mayo de 2011

Técnica de interrogación coercitiva: otro "cacoeufemismo"

Estos últimos días no lo tengo nada claro. Procuro huir de las noticias, aunque es difícil esconderse de la actualidad.
Quieras que no, la boda de Guillermo y Kate ha dejado caer algunas gotas de melaza en mi plato de republicano. Foto para el archivo personal de la memoria: la del marido de la reina Isabel, vestido de domador de circo y cantando a grito pelado en la Abadía de de Westminster. No recuerdo a Juan Carlos en La Almudena haciendo gorgoritos, aquí somos más contenidos.

A las pocas horas desenterraron el cadáver del papa Wojtyla para proclamarlo beato. No se cabía en Roma para asistir a la ceremonia programada por la curia de su sucesor y desencadenada por una monja que se ha curado del Parkinson, dice. Tengo yo un catálogo de milagros obrados en Ávila por san Segundo reinando el emperador Carlos y Felipe II, que para sí lo quisieran los promotores de la canonización. Foto para el archivo: no puedo borrar de la memoria el broncazo que le echó el beato Juan Pablo II antes de serlo a Ernesto Cardenal, postrado de rodillas, por atreverse a mezclar revolución con cristianismo en la Nicaragua postsomocista.


Y a las pocas horas, Obama contempla desde su mesa del salón del Oeste, rodeado de amigotes, cómo los siete magníficos le libran -al parecer nos libran a todos- de la pesadilla de Osama: el guion para un Óscar o para una película de la serie B, eso ya se irá viendo. La acción de guerra o asesinato o acto de venganza o ejecución (que no lo tengo claro salta a la vista) va desvelando cada minuto que pasa atrocidades una sobre otra. La última de carácter semántico: al parecer, el descubrimiento de la residencia de Ben Laden procedía de información obtenida de un prisionero mediante "técnica de interrogación coercitiva", un cacoeufemismo, una mierda de expresión que no oculta ni de lejos el concepto horrible de 'tortura'. Foto para el archivo: la que nunca veré.

El mundo no es más seguro después de haber arrojado a Ben Laden por la borda, no es mejor con Wojtyla convertido en beato, ni más felíz con Guillermo y Kate besándose en el balcón. El mundo sigue siendo un escenario borrascosso en el que hay que ponerse a cubierto en muchas ocasiones.


Y esta noche entramos en campaña electoral. Prepárense para lo que se nos viene encima. Recomiendo música de Tomás Luis de Victoria y Antonio de Cabezón para los entreactos.

2 comentarios:

Rodri dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rodri dijo...

El "nada claro" esta cada vez mas afianzado como un estado permanente a lo largo de mi existencia, pese a que lucho contra ello... brindo porque para ti se quede solo en "estos últimos días" ! Me encanta el tono del articulo, interesante blog. Sigo leyendo. Un saludo desde Francia.

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