miércoles, 31 de marzo de 2010

Aquí no estuvo Hemingway

Un seguidor del blog, A.C., me saca del atolladero enviándome el artículo perdido, que él ha recuperado no sé muy bien cómo aunque me lo ha explicado. ¡Bravo!, ya no tengo que volver a escribirlo. Acusa el paso de los días, pero ahí va, que por mí no quede.

En el hotel Ambos Mundos de La Habana, junto a la Plaza de Armas, los guiris babean ante las fotos de Hemingway colgadas en una de las paredes del salón de entrada, convertido cada día en lugar de adoración. Tiradas las fotos de rigor, se aproximan a la barra, donde la agencia les ofrece un mojito. Vierais al camarero preparar a toda velocidad veinte mojitos en línea: vasos, hielo, hierbabuena sacada de una bolsa de plástico, azúcar, ron (escaso) y limón, mientras los guiris esperan reverentes como si se tratara de una ronda del Grial. Luego, por Obispo, se encaminarán al Floridita para hacer estación en uno de los locales más decadentes y cursis del mundo. Allí, seguramente, dos o tres hemingwais -barbas blancas, bermudas, sobrepeso y caras de borrachín putero- ofrecerán en un velador la estampa del tiempo que se fue para no volver.
Estos guiris no han salido del circuito turístico que les ha preparado la agencia, no han subido a un transporte público, no han entrado en una bodega donde se reparte lo que da la cartilla, no han pisado las calles de Marianao, donde nunca estuvo Heminway. Se han dejado seducir por el riqui-raca dulzón de un cuarteto en cualquier terraza y han seguido hacia Varedero. Entre no pisar Cuba para no hacerle el juego a los Castro como aconsejan algunos radicales, o ir allí con las orejeras puestas y el corazón inflamado en la hoguera del Che, como hacen los otros radicales, hay una tercera vía, muy vieja, por cierto. La del viajero que lleva los ojos abiertos para verlo todo: "los logros de la revolución" (¡mande!), y "la lucha", como llama la gente de la calle al difícil arte de salir adelante cada día.
Mi amistad con muchos cubanos, algunos de ellos insertos en el aparato hasta las cejas, no me ha impedido firmar el MANIFIESTO POR LA LIBERTAD DE LOS PRESOS POLÍTICOS CUBANOS, en el que me he encontrado a Vargas Llosa, Savater, Muñoz Molina, Elvira Lindo, Marsé y más gente poco sospechosa de sectarismo ni de pertener a la CIA.
http://http://firmasjamaylibertad.com/ozt/
Papito, Willy, Lola, Juan Diego, Pilar, Luis, ¡mijos, mierda!, echad una firma para protestar por la muerte de Orlando Zapata, a ver si podemos evitar la de Fariñas. Y luego podéis seguir cantando las excelencias del socialismo real y llenando la plaza con los aplausos de los habaneros, que nadie os lo va a impedir. Pero no confundáis la chercha de los cubanos con la adhesión inquebrantable, que es lo que a vosotros os tiene despistados. Dadle un puñetazo en el ojo al Hemingway y que se vaya a pescar a los cayos.

2 comentarios:

luis dijo...

algunos progres cinco estrellas no entienden que " ser libres no es cambiar de amo", en Martí profeta y poeta coincidieron.

kika... dijo...

¿qué pasó con el post original?

Voy a tener que hacerte un backup...

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