jueves, 13 de octubre de 2011

Marchando otra de churros

Fiestas de la Santa en Ávila. Aquí no hay más santa que Teresa de Ahumada, la hija del Toledano, el que vivía a la entrada de la judería. Las otras santas abulenses ─Sabina, Cristeta, Barbada y alguna otra que no pasó el oral para beata─ son eso, santas abulenses con plaza de interina al lado de la Santa de Ávila, numeraria. No fue patrona de España gracias a las malas artes de Francisco de Quevedo y otros gamberros cultos que prefirieron aprobar en la oposición a Santiago Matamoros, que vaya usted a saber si llegó a España alguna vez, a pesar de Clavijo, la tumba compostelana, los Caminos de peregrinación y el Códice Calixtino. A mí, de esta Santa lo que me gusta es que es como de la familia. Gracias a sus manuscritos y a sus numerosas cartas, se la puede seguir casi día a día, desde que la trajeron de Gotarrendura hasta que partió para su última fundación. Conocemos sus aficiones, las enfermedades, las manías, sus rebotes con los poderosos, todo. A Teresa se la puede admirar por sí misma, como mujer emprendedora, sin necesidad de más novenas ni homenajes. Me gustan las semblanzas de ella que escribieron algunos historiadores antes de que la proclamaran beata: el padre Ribera y Antonio de Cianca, entre otros. Hay en ellas la naturalidad que falta en historias posteriores.

                                                                                                  Foto de David Castro (Diario de Ávila)

¿Y cómo celebra Ávila sus fiestas de la Santa? Pues muy bien. El otro día en San Antonio, aprovechando que los estorninos aún no habían vuelto de la excursión para cagarlo todo, el Ayuntamiento empapuzo de churros ─”ese manjar tan español”, en opinión de Belén Ortega (excelente su crónica en Diario de Ávila)─ , repito, empapuzó de churros a los miembros de la tercera edad, o sea a los viejos, con la oposición de hijos, yernos y nueras. Y por la noche… mira que se lo tengo dicho, que no coma usted tantos churros, que son dañinos y producen gases. Y es que el concejal de Fiestas, que antes lo fue de Empleo (lógico), debió de disfrutar más que ellos repartiendo… tome, abuela, otra media docena.
Y el día 15, el día de la Santa, después de la procesión, de la “manifa” y de los fuegos artificiales, ¿quién dirán ustedes que cierra la jornada en Ávila de los Caballeros, de los Leales, del Rey Niño, de La Santa, de Victoria? ¡Falete! Sí señores, ni más ni menos que ¡FA-LE-TE en concierto!, la regente de la copla. Creo que voy a irme de la ciudad hasta el 16, que es cuando empiezan las clases. Si acaso, me acerco a Gotarrendura, que hay un viejo que se sabe una historia de la Santa en verso y hace tiempo que estoy en grabarla.

1 comentarios:

La Flaca dijo...

¡Pero hombre! ¿No ves que se trata de un ensayo en seco de lo que puede ser el V Centenario? ¿Y si esto sale bien, cuánto se puede ahorrar, con lo de la austeridad esa que dicen? Yo a Falete lo vi por casualidad comprando yemas de Santa Teresa en la Flor, diz que para ir entrando en situación.

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