domingo, 12 de febrero de 2012

Los intocables del país

Leo el periódico con calma de domingo. El resto de la semana le echo un vistazo a la prensa digital en plan barrido, aunque prefiero la radio: amanezco con es.Radio para ponerme un chute de fiereza, oigo a mediodía a Luis Sánchez en la SER, y alguna noche me duermo con la COPE; en fin, un lío del que me desintoxico con Radio Clásica o mis propias músicas como fondo mientras escribo, corrijo, catalogo ... Calculo que dedico a informarme una hora y media al día. Pero hoy domingo, que entregan la peli de Los intocables de gratis, como que me veo comprometido a corresponder leyendo El País en plan exhaustivo, es decir, desde la mancheta de primera hasta la columna de Manuel Vicent, pasando por suplementos y revistas, ¡agotador! Reconozco que nunca he dejado de leer con interés este diario desde su aparición cuando un amigo que escribía en ABC profetizó estos no duran más allá de seis meses, ¡qué sagacidad!
Pero este domingo, la lectura me deja el ánimo hecho una mierda: la bloguera Yoani Sánchez recordándome lo que he vivido en persona año tras año en Cuba cada vez que he querido entrar en mi correo-e, los sindicalistas que sí pero que no convocaremos la huelga general no sea que los pocos trabajadores que van quedando se cabreen con nosotros más si cabe, Siria desangrándose en las playas de Oriente, los españoles que han emigrado a Noruega viviendo de la caridad, el Gobierno prometedor sacando pecho con un De Guindos que cada día pone peor cara, los cañeros de Nicaragua muriéndose de cosa del riñón sin que nadie les haga caso, los de Nóos dando ejemplo de cinismo, el Partenón de Atenas convertido en polvorín que puede estallarnos en la cara, los deportistas españoles bajo sospecha (¿?) de meterse de todo, enfermos que se pagan el alquiler del quirófano privado con sacrificio porque ya no aguantan más...
Menos mal que que hoy los intocables del país entregan Los intocables. Me la pienso ver esta noche con una bolsa gigante de pipas y un mojito largo muy largo de ron en honor de mis amigos cubanos poco o nada importantes en el aparato, que no tienen acceso a Internet, a ver si se me ocurre algo para acabar con tanto desorden en las calles.

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