jueves, 12 de diciembre de 2013

Queridos Reyes

Todavía creo en los Reyes. Me refiero a los Magos, por supuesto; porque los otros, los de las monedas, los sellos y los mensajes que le llenan de orgullo y satisfacción, no dejan de ser el argumento contradictorio de la ley de igualdad de oportunidades. Pero los Magos, con sus pajes, el rey negro embetunado (no sé muy bien por qué, con la de negros de verdad que hay), sus camellos y cabalgatas, engatusando a los niños, son de lo más real que nos va quedando. Por ello, con tiempo suficiente, como deben hacerse estas peticiones, escribo hoy mi carta y la deposito aquí, en el buzón que atiende el paje de la SER, para que vayan apartando lo mío y luego no vengan con que se han terminado las existencias de esto o aquello, que yo me los conozco. Vamos a ello.


La foto de la Epifanía en el cenotafio de San Vicente de Ávila está tomada de http://viajarconelarte.blogspot.com.es
Queridos Reyes:
Lo primero deciros que he sido un niño, perdón, quería decir que he sido un señor mayor bueno y obediente, he pagado todos los impuestos y tasas sin rechistar, incluso las multas de la ORA; he soportado con paciencia cuantas impertinencias se les han ido ocurriendo a presidentes, alcaldes, concejales, consejeros, delegados, ministros y cargos en general; en fin, que he sido eso que siempre acaba siendo uno, aunque se le reconozca tarde: un ciudadano ejemplar. También tengo que recordaros que nunca he pretendido ser nombrado nada: ni premio Ajates de las letras, ni popular del año, ni presidente de honor de la mancomunidad del alto Adaja, nada de nada. Por eso, me considero con derecho a pediros hoy unos cuantos regalos a los que creo, por otra parte, que tengo derecho:
Quiero que traigáis turistas dormilones, que hagan noche en Ávila, a ver si así El Diario y los hosteleros dejan de dar el peñazo con lo de las pernoctaciones.
Trenes que tarden una hora, fíjate, Melchor, que digo una hora, en llegar a Madrid. Y que algunos, aunque tarden un poco más, paren en La Cañada, Navalperal y Las Navas, como cuando entonces.
Una autopista sin peaje, no importa si el peaje consiste en oír música de Rafael y sus coros en el túnel anunciando la lotería de Navidad, na na na na nanana, o Radio María, no importa, pero que sea gratis.
Colas en las oficinas de la antigua Caja para recoger el calendario de 2014, pero este año, acompañado con el dinero devuelto de las preferentes, tenga usted, señora, sus 4.000 euros y otros 400 de aguinaldo, y perdone, que fue sin querer.
Ejemplares de la Ética a Nicómaco de Aristóteles para repartirlos entre políticos y sindicalistas, en los que puedan aprender los conceptos de templanza, justicia y continencia; que los de amistad y felicidad ya los tienen bien sabidos.
Tres dedos de frente para quienes siguen pregonando que en Ávila se vive como en ninguna parte, que es la marca más conformista y cazurra de cuantas se pueden acuñar en un estudio de mercadotecnia.
Trabajo, trabajo, trabajo para los jóvenes y para los parados. Querido Gaspar, convence a algún alto empresario para que traiga aquí una factoría, un centro logístico, una cadena de montaje, algo para que esta ciudad respire aunque sea con un poco de contaminación.
Un santo que reconvenga a los lobos de La Paramera como san Francisco al lobo de Gubbio, pera que dejen de atacar a los terneros sin seguro, y que de paso se lleve a los topillos y a ser posible a los caciques que siguen considerando su pueblo como la dehesa particular.
Y alguna caridad, solidaridad o compasión (a elegir) con estos inmigrantes que hasta hace poco nos han servido en los trabajos y hoy no reciben más que nuestro recelo.
No digáis que es mucho. Es solo lo justo.
(Lo he dicho en la SER)

1 comentarios:

A. Elisa Lattke Valencia dijo...

Una, lee y siente que el corazón, amigo mío, palpita al lado de lo que nos ha tocado recibir de estas hordas que nos gobiernan, pero se constata a través del tiempo, que algo nos está paralizando porque aterra pensar que podemos perder muchas cosas al vernos amenazados por eso que no se escucha pero es elocuente al recortarnos hasta el resuello. Pero allí está ella callada y lo peor es que algunos creen que existe la Justicia Social porque hay democracia. Un abrazo para dos y... ¡Buenos momentos tengas durante este tiempo de ilusión si es que algo nos dejan de alegría familiar, pues hasta la publicidad de la lotería nos la ha quitado y no dan ganas de comprar un décimo al escuchar lo que se han montado con nuestro dinero!

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