sábado, 20 de enero de 2018

El escribano de Muñotello (I)

En el medio siglo largo que va de los años 1741 a 1808 se documentan en Muñotello (Ávila) al menos tres escribanos reales y del Número de los cuales nos han  llegado noticias: Julián Jiménez (1741 – 1742), Marcelo Hernández de Martín (1753 – 1761) y Cayetano Alonso Pacheco (1794 – 1808). Los escribanos eran los notarios de ahora. Ante ellos pasaban escrituras de compraventa, de arrendamiento, testamentos, contratos de todo tipo que escribían en papel sellado y a final del año encuadernaban en sus voluminosos legajos. A nuestra librería de CALDEANDRÍN han llegado cinco de estos protocolos. Su examen me ha proporcionado muchas referencias de lugares y personajes de los pueblos de la comarca: no solo Muñotello, sino también de Pradosegar, Amavida, Muñana, Poveda, Cepeda de la Mora, La Hija de Dios, Mengamuñoz, etc.; y de despoblados y lugares como El Risco e Izquierdos. Me ha interesado especialmente Pradosegar para comprobar que los topónimos de los siglos XVIII y XIX siguen vivos, más que los apellidos, algunos de los cuales han ido desapareciendo. Me propongo dar noticia en este artículo y otros que vendrán después  de quienes nos han precedido en el dominio de prados, tierras de siembra, huertos y casas. Tal vez algún lector encuentre en ellos a un antepasado o alguien relacionado con su familia.

Allá vamos. Es la mañana del 16 de marzo de 1795, reinando en España Carlos IV, aficionado a la caza y a hacer calceta. Todavía hace frío para andar por los caminos tan temprano. Domingo, que vive en Poveda, ha bajado montando su burro hasta Pradosegar para buscar a Antonio. Van a ir juntos a Muñotello porque han acordado el pasado septiembre la compraventa de dos “cachejos” (habría dicho Antonio para restarle importancia a la operación) que quiere comprar con los ahorros del "estajo" de los tres años pasados. Saben que a don Cayetano, el escribano, no le gusta escriturar después de las once, así que habrá que madrugar. Vedlos ahí, en sendos borricos, por el camino de Muñotello, dispuestos a confirmar la compraventa. Después, a la vuelta, han acordado convidarse en la taberna.

 Escritura de venta real que otorga Domingo Gómez, vecino de Poveda, en favor de Antonio Hernández Vaquero, vecino de Pradosegar.

… media huebra de tierra al sitio del Zerbunal, término de Pradosegar, que linda por solano [Este] con tierra de Manuel Rosado, vecino de Pradosegar; por cierzo [Norte]  con tierra de Gerónimo Ximénez, vecino de Poveda; por ábrego [Sur] cerrada de la Capellanía, que agora goza don Ignacio Hernández Lago; y por gallego [Oeste]  con tierra de la iglesia de dicho Pradosegar. Y otra media huebra de tierra al sitio del Toscal [sic], término del prenotado Pradosegar, que linda por solano con tierra de Andrea Ximénez, vecina de dicho Pradosegar; por cierzo con tierra de Félix Rejón, de la misma vecindad; por Gallego con tierra de Santos Barroso, vecino de Amavida; y por ábrego con tierra de Bartolomé Sánchez, vecino del lugar de Poveda… las aseguro y vendo en precio y cuantía de 200 reales de vellón y siete fanegas de centeno, que cada fanega estimo en 30 reales de vellón… [No firman por no saber]

Don Cayetano tiene siempre dispuestos a dos testigos para el caso frecuente de que los sujetos no sepan firmar; así que Antonio y Domingo han puesto una cruz al pie del documento y se han dado la mano en señal de acuerdo. Antonio Vaquero ha pagado los veinte maravedises del papel sellado más los dos reales del asiento con una parte de lo que le han pagado por la venta de una carga de patatas que llevó a Villascastín el pasado otoño; porque los doscientos reales ya se los había pagado en Poveda  a Domingo Gómez un mes antes por San Blas.

¿Alguien identifica hoy estas dos tierras? ¿De quién son ahora? ¿Este Antonio Hernández Vaquero de los últimos años del siglo XVIII habrá dejado descendencia en Pradosegar hasta hoy mismo? He aquí algo de que hablar, sentados al solecito de estas tardes de enero. Espero respuestas.

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