lunes, 1 de mayo de 2017
domingo, 4 de septiembre de 2016
la Baj(ísim)a Edad Media en Ávila
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sábado, 12 de abril de 2014
Cadáver exquisito
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jueves, 12 de diciembre de 2013
Queridos Reyes
Todavía creo en los Reyes. Me
refiero a los Magos, por supuesto; porque los otros, los de las monedas, los
sellos y los mensajes que le llenan de orgullo y satisfacción, no dejan de ser el
argumento contradictorio de la ley de igualdad de oportunidades. Pero los
Magos, con sus pajes, el rey negro embetunado (no sé muy bien por qué, con la
de negros de verdad que hay), sus camellos y cabalgatas, engatusando a los
niños, son de lo más real que nos va quedando. Por ello, con tiempo suficiente,
como deben hacerse estas peticiones, escribo hoy mi carta y la deposito aquí,
en el buzón que atiende el paje de la SER, para que vayan apartando lo mío y
luego no vengan con que se han terminado las existencias de esto o aquello, que
yo me los conozco. Vamos a ello.
Quiero que traigáis turistas
dormilones, que hagan noche en Ávila, a ver si así El Diario y los hosteleros
dejan de dar el peñazo con lo de las pernoctaciones.
Trenes que tarden una hora,
fíjate, Melchor, que digo una hora, en llegar a Madrid. Y que algunos, aunque
tarden un poco más, paren en La Cañada, Navalperal y Las Navas, como cuando
entonces.
Una autopista sin peaje, no
importa si el peaje consiste en oír música de Rafael y sus coros en el túnel anunciando
la lotería de Navidad, na na na na nanana, o Radio María, no
importa, pero que sea gratis.
Colas en las oficinas de la
antigua Caja para recoger el calendario de 2014, pero este año, acompañado con
el dinero devuelto de las preferentes, tenga usted, señora, sus 4.000 euros y
otros 400 de aguinaldo, y perdone, que fue sin querer.
Ejemplares de la Ética a Nicómaco de Aristóteles para repartirlos
entre políticos y sindicalistas, en los que puedan aprender los conceptos de
templanza, justicia y continencia; que los de amistad y felicidad ya los tienen
bien sabidos.
Tres dedos de frente para
quienes siguen pregonando que en Ávila se vive como en ninguna parte, que es la
marca más conformista y cazurra de cuantas se pueden acuñar en un estudio
de mercadotecnia.
Trabajo, trabajo, trabajo
para los jóvenes y para los parados. Querido Gaspar, convence a algún alto
empresario para que traiga aquí una factoría, un centro logístico, una cadena
de montaje, algo para que esta ciudad respire aunque sea con un poco de contaminación.
Un santo que reconvenga a los
lobos de La Paramera como san Francisco al lobo de Gubbio, pera que dejen de
atacar a los terneros sin seguro, y que de paso se lleve a los topillos y a ser posible a
los caciques que siguen considerando su pueblo como la dehesa particular.
Y alguna caridad, solidaridad o
compasión (a elegir) con estos inmigrantes que hasta hace poco nos han servido en los
trabajos y hoy no reciben más que nuestro recelo.
No digáis que es mucho. Es
solo lo justo.
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lunes, 18 de noviembre de 2013
¿Dónde está el "San Juan de la Cruz" de Pablo Sansegundo?
A mediados de los años 70, Sansegundo dona al Ayuntamiento el óleo con el tema de Santa Teresa que se colgó en la exposición promovida por el Consistorio en 2009 y que puede verse en la casa sonsistorial; y a la Diputación Provincial, un San Juan de la Cruz. Este último es una obra magnífica, ¿o tendremos que decir que era? porque no queda rastro de ella, después de haber salido de allí sin que nadie sepa con qué destino. Desapareció, a pesar de sus dimensiones, que no facilitaban precisamente el traslado. ¿Dónde está?, ¿algún chalé?, ¿un despacho particular? De él queda recuerdo en una estampita que los carmelitas han comercializado, por cierto, sin pagar un céntimo por derechos de reproducción. La Diputación, agradecida, nombró a Sansegundo miembro de honor del Instituto Gran Duque de Alba (entonces se llamaba así). Yo he visto el diploma, pero mira por dónde, la Institución actual también ha perdido la memoria de aquel nombramiento y no lo reconoce porque no está en las actas. Ahora que la Diputación cumple 200 años, podía ocuparse de reparar aquel entuerto cometido con un artista avilés que no merece ser tan mal tratado. Sansegundo es un pintor excelente, que ama sin condiciones a esta ciudad.
Una pifia para otro capítulo de un posible libro que podía llevar el título de la etiqueta que acoge este artículo: «Ávila para perplejos». Ya saben: el cementerio musulmán, la Fábrica, el Moneo, el Ferrocarril, la Caja, ahora el San Juan, etc.
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jueves, 8 de noviembre de 2012
Realminirrelato
La institución cumplía cincuenta años y el acto se suponía solemne. Fueron sucediéndose los discursos, unos más oscuros que otros, hasta que le llegó el turno a ELLA, que debía agradecer, en nombre de todos los que acababan de ser investidos, la gracia de la investidura. ELLA es muy suya, así que, saltándose toda cortesía, aprovechó la ocasión para exponer indecorosamente su currículo y hablar de sus cosas, de su chiringuito. No me quedé a los aplausos por no vomitar allí mismo, pero me han contado que fueron encendidos. Los recogió la prensa.
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miércoles, 17 de octubre de 2012
La Biblioteca de Los Serrano
La biblioteca
es el lugar de los libros, aunque sea una pequeña habitación de la casa o una
librería; pero los libros también son la biblioteca.
La biblioteca, con los años, absorbe los hábitos de su dueño, sus preferencias de lectura, si las tuvo y no se limitó a almacenar lomos en función del color o la encuadernación. Una biblioteca puede contar con miles de libros y valer muy poco; pero tal vez con treinta o cuarenta sea una librería exquisita. La Biblioteca Nacional de España, en Madrid, es un laberinto custodiado por un ejército de guardias de seguridad, sobre todo después de que Rosa Regás se dejara robar los ptolomeos y lo revolviera todo. Entra el investigador y se ve sometido a severos controles: bolsillos, ropa, cuadernos. El silencio es absoluto. Mientras lees, en la sala Cervantes, un guardia vigila que solo escribas con lápiz, que abras el libro con cuidado, que no te apoyes indebidamente en él, que tu mirada no le resulte sospechosa, así que estás deseando salir. En la biblioteca del Corralón, en Ávila, el panorama es distinto. Allí reina un bullicio familiar. Puedes pedir la vez a otros jubilados para leer el Diario, poner la oreja y escuchar un bonito discurso a favor o en contra del gobierno, tomar un cafelito de máquina con el libro a tu vera, pedir un préstamo (de libro, se entiende), sacar una peli de Pepe Isbert, y estudiar apuntes, muchos apuntes, todos los apuntes del curso porque llegan los exámenes y la biblioteca se convierte en sala de estudio. Que no se te ocurra entonces sentarte a consultar nada, porque los chicos te miran a ver si eres amigo de los padres o de los abuelos y has ido a espiarlos. En la biblioteca del Corralón se programan clubes de lectura, se pronuncian conferencias, algunos presentamos nuestros libros, otros exponen obra. Cumple muy bien con su función de biblioteca pública y abierta.
Entre el silencio envarado y venerable de la Nacional y el ambiente familiar y amigable del Corralón se sitúa un tipo de biblioteca universitaria y de consulta, más especializada: me vienen a la memoria las bibliotecas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, o la Biblioteca Regional de Madrid, o las Bibliotecas Hispánica e Islámica de la Agencia Española de Cooperación Internacional.
De lo macro a lo micro: viene a cuento esta iniciación casera a la bibliotecología porque corre la especie de que la biblioteca de la Obra Social de Caja de Ávila, en apuros y en trance de cerrar, puede terminar en los plúteos de la Universidad Católica. ¿Por qué en la UCAV y no en un centro de la Universidad de Salamanca de nuestra ciudad, o en una instalación de la Universidad a Distancia? Ya sabemos que cada cual hace con sus libros lo que mejor le parece; pero ¿cómo se ha formado el fondo de la biblioteca de la Caja?, ¿con qué dinero?, ¿solo con imposiciones a plazo fijo de los católicos?, ¿cuáles son los méritos de la UCAV para heredar un patrimonio bibliográfico que, aunque no sea de primer orden, sí fue formado con buen criterio para que las principales áreas del saber estuvieran bien representadas? ¿O se trata de una donación de aquellas que hacían las viejas marquesas cuando morían sin herederos: ¡hala, todo para los frailes!?
Aporto una sugerencia: crear una biblioteca universitaria de la que se beneficien estudiantes e investigadores de la UCAV, de la USAL, de la UNED, los investigadores de la Gran Duque de Alba y de todas la instituciones habidas y por haber más lo que van por libre, especializada también en temas regionales, como la Biblioteca Joaquín Leguina de Madrid. Y llevarla al Palacio Caprotti (yo prefiero llamarlo “de Ochoa de Aguirre”, ya explicaré por qué), para que conviva allí con otros espacios culturales y artísticos que llenen de contenido el restaurado caserón. Una biblioteca de referencia para la bibliografía de la ciudad, la provincia y la región, que recoja fondos hoy dispersos y en trance de acabar perdidos. Las bibliotecas tienden a la atomización si no se cuidan, si no hay alguien que se empeñe en conservarlas. Recuérdese lo que pasó con la del Marqués de San Juan de Piedras Albas: una parte en la actual Biblioteca Pública del Corralón, después de haber pasado por la antigua Casa de la Cultura, otra en poder de herederos, y muchos libros en manos de particulares, me consta, aunque no pueda desvelarlo.
La Obra Social de la Caja ha sido de todos. De todos debería ser su biblioteca.
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martes, 14 de agosto de 2012
No era Yoigo ni Movistar
Mi amigo Juan Martínez de las Rivas me dice que le gustaría colgar en este blog su artículo, a propósito de un 'sucedido' que parece argumento para otro relato de los suyos. Pero no, no es ficción. Para que luego le pregunten al escritor de dónde saca las historias. Pues de dónde vamos a sacarlas: "de los acontecimientos consuetudinarios que acontecen en la rúa", que decía Juan de Mairena. Con mucho gusto le cedo la página.
No era Yoigo ni Movistar
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jueves, 10 de mayo de 2012
Premio para Moneo
¡Enhorabuena a Rafael Moneo!, de verdad, por el premio; pero la visión a diario del edificio de El Grande, tan plano, tan vacío, tan inerte nos saca de quicio a muchos.
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martes, 7 de febrero de 2012
Vamos a la plaza
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martes, 10 de enero de 2012
La Caja de Ávila
Lo he dicho esta mañana en SER-Ávila:
Lo suyo en esta segunda semana de enero es preguntar ¿y a ti que te han traído los Reyes? Los Reyes (podemos hablar aprovechando que los niños a estas horas están, por fin, en el colegio) los Reyes este año no traen más que disgustos. Ellos se han largado a sus palacios de Oriente, donde corren fuentes de hidromiel y cuelgan jardines con mil especies de plantas aromáticas, y nos han dejado aquí a los pajes (Soraya, De Guindos y Montoro ) para recordarnos que no debemos ser unos nenazas lloricas, que ha llegado la hora de la verdad, no de la fantasía, y que se ha acabado lo de volver a dejar los zapatos en la ventana porque se los llevarán, advierten.
A ver si, al menos, alguien me regala un calendario de 2012, me dije. Y salí, como otros años, camino de la Caja a buscarlo. Hacía sol por El Grande y atravesé la explanada evitando la pista de patinaje, que uno no está ya para proezas ni contoneos; pero ufano, como si fuera el presidente del Consejo con sus doscientos veintitantos mil euros en el buchaco. Yo solo llevaba cincuenta, que es la cantidad prudencial con que se debe salir de casa (cuando la peseta, eran cinco mil: efectos del redondeo). Pasé por el hall. Ya no está allí María Jesús, que me recibía siempre como si llevara doscientos veintitantos mil en vez de cincuenta. Una cola ante la ventanilla maldibujaba el eje de simetría en el salón. Se veía que la mayoría no íbamos a imponer, es decir, a meter dinero, sino a reintegrar, es decir, a sacar; o bien a la cosa del calendario. A la señora que estaba tres puestos por delante de mí se le ocurrió abordar a un empleado que cruzaba en aquel momento, por favor, suplicó, ¿no podría usted darme el calendario y así no tengo esperar? El empleado miró a la señora con cara de evaluador, ¿se trataría de una impositora, de una derrochadora que vendría a hacer algún reintegro, se le podría cobrar comisión por algo? De las palabras el bancario pasó a los hechos, ¿en que oficina tiene usted la cuenta, señora? A la señora se le puso gesto de desolación, como si la hubieran pillado in fraganti, pues es que yo, verá usted, ya no tengo cuenta en la Caja porque mi hijo me ha dicho que en su banco no cobran comisiones y me ha sacado de aquí, pero el calendario sí me gustaría tenerlo. Lo que siguió no quiero contarlo, para no desacreditar aún más a una entidad que pasaba por ser hasta hace poco una de las instituciones más respetadas desde su creación en 1878.
¿Cuánto cobraba al año su primer presidente, el insigne Tomás Pérez González?, al que, dicho sea de paso, no estaría de más devolverle la calle que le arrebataron para dedicársela a Alemania, la de Hitler. ¿Cuánto cobraría el obispo Moro Briz, cuya foto tengo delante mientras escribo, en la que se le ve acompañado de la Junta Directiva de la Caja Central de Ahorros y Préstamos ? Me consta que nada en ninguno de los dos casos.
La historia de la Caja, con su nacimiento fomentado por gentes benefactoras, la fusión de las dos entidades, su crecimiento, el desarrollo de su obra social y cultural, está escrita y puede consultarse. Mis amigos Maxi Fernández y Adolfo Yáñez más extensamente la han contado con pelos y señales. Sonroja contrastar esa historia con los datos aparecidos en los medios de comunicación en las últimas jornadas sobre remuneraciones, dietas, planes de pensiones y demás mamandurrias, momios y sinecuras de los políticos enquistados en su Consejo.
Pero yo estaba hablando del calendario, ahora que recuerdo. Cuando vi lo que no he querido contar, rompí la fila y me fui a Medrano a comprar dos calendarios Zaragozanos, que allí te pone cuándo hay que plantar los ajos, cómo va a hacer en julio y dónde debes colocar las conservas; total: diez euros. Así que volví a casa con cuarenta y un poco compungido. Entre la correspondencia, tenía una carta de Bankia en la que me comunicaban que me habían pasado un cargo de sesenta euros por un curso de fotografía en Los Serrano. Hasta aquí bien. Pero que la comisión por el servicio, ¡no sé cuál!, era de seis euros. O sea, el 10 por ciento. Es decir, que no solo tengo que ser cliente de Caja de Ávila para poder inscribirme en un curso en Los Serrano, sino que además debo pagar una comisión por pagar puntualmente. Así que ya pueden imaginarse cuál es mi decisión respecto de mis comedidos euros en relación con los desmedidos doscientos veintitantos mil al año. Con los seis euros de la comisión, tengo para regalar otro Zaragozano y me sobra un euro para dárselo a la artista callejera que me seduce en la calle de Tomás Pérez con su marioneta.
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domingo, 18 de diciembre de 2011
De estorninos y palomas
He vuelto a San Antonio para comprobar si es verdad que sobre los estorninos ha caído por fin orden de desahucio tras una larga okupación con K en la que se han aplicado a engorrinarlo todo. Y sí. Ya se puede respirar por los paseos sin miedo a asfixiarse con la fetidez ácida de sus excrementos. Puede uno sentarse en los bancos sin riesgo de arruinar el pantalón (por cierto, ¿dónde habrán ido a parar los viejos bancos de piedra con inscripciones de la antigua Alhóndiga que jalonaban el paseo central?). Ya se puede, en fin, disfrutrar de un jardín histórico que data nada menos que de 1583.
San Antonio podría ser el salón de Ávila, como lo es en Palencia el de Isabel II, en Valladolid el Campo Grande, San Francisco en Oviedo o la Alameda de Cervantes en Soria. Un salón más pequeño, sí, pero al fin y al cabo un salón, es decir, un paseo arbolado en medio de la ciudad, un locus amoenus donde juegan los niños y cuentan la mili los viejos, un lugar sin estorninos, botellones ni otras plagas. Eso se consigue amando los lugares y apreciando su valor histórico y social. Así que enhorabuena al Ayuntamiento si es para siempre y si los estorninos no cambian de barrio, que ya empiezo a verlos probando, probando por la Catedral y algunos otros lugares.
Y ya puestos, vamos ahora con las palomas.
El único palomar que visito voluntariamente, con agrado, es el de Gotarrendura porque allí no queda una sola paloma. Se han venido todas a mi barrio.
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domingo, 27 de noviembre de 2011
Ávila la casa
Sobre el concurso convocado por el Ayuntamiento de Ávila para encontrar una marca y un imagotipo que representen a la ciudad, he dicho en la SER:
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jueves, 13 de octubre de 2011
Marchando otra de churros
Fiestas de la Santa en Ávila. Aquí no hay más santa que Teresa de Ahumada, la hija del Toledano, el que vivía a la entrada de la judería. Las otras santas abulenses ─Sabina, Cristeta, Barbada y alguna otra que no pasó el oral para beata─ son eso, santas abulenses con plaza de interina al lado de la Santa de Ávila, numeraria. No fue patrona de España gracias a las malas artes de Francisco de Quevedo y otros gamberros cultos que prefirieron aprobar en la oposición a Santiago Matamoros, que vaya usted a saber si llegó a España alguna vez, a pesar de Clavijo, la tumba compostelana, los Caminos de peregrinación y el Códice Calixtino. A mí, de esta Santa lo que me gusta es que es como de la familia. Gracias a sus manuscritos y a sus numerosas cartas, se la puede seguir casi día a día, desde que la trajeron de Gotarrendura hasta que partió para su última fundación. Conocemos sus aficiones, las enfermedades, las manías, sus rebotes con los poderosos, todo. A Teresa se la puede admirar por sí misma, como mujer emprendedora, sin necesidad de más novenas ni homenajes. Me gustan las semblanzas de ella que escribieron algunos historiadores antes de que la proclamaran beata: el padre Ribera y Antonio de Cianca, entre otros. Hay en ellas la naturalidad que falta en historias posteriores.
¿Y cómo celebra Ávila sus fiestas de la Santa? Pues muy bien. El otro día en San Antonio, aprovechando que los estorninos aún no habían vuelto de la excursión para cagarlo todo, el Ayuntamiento empapuzo de churros ─”ese manjar tan español”, en opinión de Belén Ortega (excelente su crónica en Diario de Ávila)─ , repito, empapuzó de churros a los miembros de la tercera edad, o sea a los viejos, con la oposición de hijos, yernos y nueras. Y por la noche… mira que se lo tengo dicho, que no coma usted tantos churros, que son dañinos y producen gases. Y es que el concejal de Fiestas, que antes lo fue de Empleo (lógico), debió de disfrutar más que ellos repartiendo… tome, abuela, otra media docena.
Y el día 15, el día de la Santa, después de la procesión, de la “manifa” y de los fuegos artificiales, ¿quién dirán ustedes que cierra la jornada en Ávila de los Caballeros, de los Leales, del Rey Niño, de La Santa, de Victoria? ¡Falete! Sí señores, ni más ni menos que ¡FA-LE-TE en concierto!, la regente de la copla. Creo que voy a irme de la ciudad hasta el 16, que es cuando empiezan las clases. Si acaso, me acerco a Gotarrendura, que hay un viejo que se sabe una historia de la Santa en verso y hace tiempo que estoy en grabarla.
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miércoles, 7 de septiembre de 2011
Tarjeta de guardasitio
Esa es la causa de que no asista a ningún evento donde sospeche que pueda haber guardasitios. No disfruto, no me concentro y se me despierta una mala leche, un qué pintas tú aquí. Cualquier día de estos voy a dar un manotazo sobre los asientos de los que han ido al servicio y, cuando todo esté embarullado, a mitad del concierto o de lo que sea, me voy a marchar yo también al servicio, que debe de estar por el claustro. Llamo a la cruzada contra las guardasitio: ni una concesión. A los conciertos se llega ya meado.
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martes, 21 de junio de 2011
La calle Estrada. Aprender a mirar los suelos
Mi amigo el escritor Juan Martínez de las Rivas me envía un artículo, ejemplo de buen gusto y prosa excelente. Un ejercicio de descripción comprometida mediante la selección del léxico y la imaginería imprescindible. Le ofrezco publicarlo en mi bitácora y accede. La circunstancia de haber coincidido hace décadas en el mismo colegio, él como alumno y yo como profesor, me autoriza ahora a leérselo al resto de la clase. Para que aprendan. Pongan atención, también los que prefieren sentarse atrás: arquitectos, conservadores del patrimonio, concejales, contratistas... Dice así:
Hay una calle en Ávila que serviría para iniciarse en el aprecio de los pavimentos tradicionales. Por su centro discurre una ristra de lajas rectangulares que, por una concavidad suave excavada en el granito, conduce el agua a los sumideros. A los lados de ese eje se alternan, en un logrado contraste, el granito labrado y rectángulos de adoquines dispuestos en espiga y de color rojizo. El conjunto del solado tiene la ligereza de lo compuesto con buen gusto y crea una atmósfera muy particular, única ya en Ávila. Cuando se pasea sobre este empedrado, en la distribución de la luz o del agua de lluvia se percibe la vibración y diversidad de matices de lo que no es obra rápida de radial y máquina pulidora. Es una de esas calles que los directores de cine encargan buscar como escenario. Es probable que la esmerada composición del pavimento se deba a su uso peatonal antiguo, sin aceras, por su acceso difícil a coches y carros. En cualquier caso, sería una suerte contar hoy en el Ayuntamiento de Ávila con alguien de capacidad y gusto semejante al de su autor.
Los pavimentos tradicionales como el de la calle Estrada escasean en Ávila. Se eliminan sin la menor consideración y se sustituyen por piedra pulimentada a menudo, quebradiza, de mala calidad y desentonada con los edificios. Y cuando no se sabe qué hacer, se da rienda suelta a la cursilería y a composiciones grotescas. Supongo que no es necesario poner ejemplos de plazas y rotondas chuscas. Si comparamos los suelos de Ávila con los de ciudades históricas europeas encontraremos muchos motivos de vergüenza. Esperaba que, al menos, esta pequeña calle peatonal que une el Grande y la plaza de Italia sería respetada, como muestra de lo que ya no podemos disfrutar, pero desde ayer se puede observar que las obras de repavimentación nos están privando de su solado antiguo. El cursillo para aprender a mirar suelos que Ávila necesita llegará tarde y tendrá que dictarse con fotografías. Me pregunto si no es posible conciliar mejor en nuestra ciudad (otras lo consiguen) la comodidad y el patrimonio, sin la desaforada afición por las obras estilo Leroy Merlin con que arrasan piezas de la historia ciudadana los que debían mantenerla. No me pregunto por el destino de las lajas de granito labrado extraídas del suelo, porque eso sería suponer que alguien entre los destructores sabe valorar esas piedras.
Juan Martínez de las Rivas
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martes, 24 de mayo de 2011
Movimiento 15M en Ávila
El día que se organizó el movimiento frente a la puerta del Alcázar, algunos viejos nos unimos al arranque de su protesta, un poco emocionados y nostálgicos de otros tiempos. Algún partido andaba por allí buscando réditos. Pero daba lo mismo, lo importante era que nuestros chicos (también las chicas, claro) por fin se habían decidido a manifestar que ellos no quieren ser el futuro, sino que son presente. Y que ya está bien de peloteo, “son la generación mejor preparada de la historia de España”, cosa que, por otra parte, habría que discutir porque hay de todo. Si lo sabremos quienes nos hemos dedicado durante años a enseñarles algo.
Mi simpatía, mi solidaridad con sus preocupaciones, mi preocupación porque sus aspiraciones se vean disueltas en la indiferencia del resto de la sociedad, mi miedo de que salgan algunos queriendo dirigir el pelotón de rescate para convertirlo en cruzada salvadora al servivio de cualquier partido. Se admiten ensayos y tesis doctorales sobre el Movimiento 15M, pero que periodistas, sociólogos, tertulianos furiosos y especies de opinión en general nos dejen disfrutar un poco más, lo que haga falta, con este aire fresco que hacía décadas que no soplaba.
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viernes, 4 de marzo de 2011
Pasión viviente en Ávila
Hace ya mucho tiempo que Lesmes Andueza ha dejado de rezar, desconcertado con la indeferencia que Dios y el ser humano se profesan mutuamente, Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?, les leyó en clase el maestro Dámaso Alonso, una mañana que al profesor se le veía aburrido de tanto darle vueltas a la fragmentación lingüística de la Romania, que era con lo que se ganaba el sueldo, y desde entonces. Pero a Lesmes Andueza le ha quedado el formato y de vez en cuando dialoga consigo mismo convirtiendo a Dios en interlocutor para que le resulte más fácil y también porque sigue siendo cristiano, aunque erasmista de pensamiento y a la vez partidario de la antigua liturgia, un lío, vaya.
El caso es que hace dos semanas se enteró por la prensa de que en Ávila estaban planeando una pasión viviente que se iba a representar el Jueves y Viernes santos en el Rastro y algún escenario más. Y aprovechando que pasaba por el humilladero, charló un rato con el Cristo de los Ajusticiados, que es una de sus tallas favoritas porque siempre piensa ¿qué no habrá visto esta imagen?: No te dejes hacer eso, le recomendó, no dejes que te utilicen de reclamo turístico, que te pongan en el programa al lado de Ávila en tapas, las cazuelitas, las rondas de leyendas, las jornadas de las judías y el mercado medieval de Áureo, no permitas que cualquier actor aficionado pronuncie tus siete palabras colgado de una cruz que huela a barniz recién dado, ante turistas que acaban de zamparse un chuletón y avileses comiendo pipas, un poco de dignidad, Señor, que mira que esto del turismo religioso tiene sus límites y a la Junta de Semana Santa no se le pone nada por delante y al Ayuntamiento menos, ya has visto lo que hicieron el año pasado con el jardincito y las palmeras del cimorro, que los hosteleros con tal de servir cuatro cañas más y marchando cuatro de revolconas son capaces de todo, están buscando 40.000 euros para trajes y atrezo, que no los reúnan, Señor, recuerda lo bien que te salió cuando arreaste del templo a los mercaderes, y además ya ves cómo está la ciudad con su pasión viviente de parados, tiendas cerradas, empresas en fuga y bustamantes haciendo el chorra en el Carrefour y en el Lienzo Norte, mira a ver si das ya por abonado el huerto y haz algo para que esta primavera broten rosales de esperanza.
Lesmes Andueza se alegra de que los pasionarios no hayan encontrado los 40.000 euros, es así de insolidario, y de que Ávila se haya librado, ya veremos si por un año o por más tiempo, de una memez que no tiene la menor raíz y que hace buena la definición irreverente que daba Valle-Inclán de la religión de los españoles en Luces de bohemia, cuando le hacía decir a Max Estrella: Su religión es una chochez de viejas que disecan al gato cuando se les muere. Lesmes Andueza tiene un concepto más alto de la religión, pero para esta ocasión le vale así.
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martes, 4 de enero de 2011
Jacinto Herrero y Muñoz Quirós
Estábamos al final de la presentación del libro de Adolfo Yáñez, Heterodoxos y olvidados, del cual escribiré en breve, cuando José Luis Gutiérrez Robledo pidió la palabra no para hablar del libro, como era de esperar, sino para proponernos que firmáramos folios solicitando el Premio de las Letras de Castilla y León para el poeta Jacinto Herrero. El manifiesto que precedió al reparto de los folios parecía convincente, de hecho lo era, sobre todo para quien ignorara que la petición se ponía en marcha versus otra poeta al que pocos días antes el Pleno de la Junta de Gobierno Local había respaldado unánimente para el mismo premio: José María Muñoz Quirós. Estaba yo en Cuba por esos días en que saltó la noticia; así que interpreté la propuesta de Gutiérrez Robledo como un deseo de llegar a tiempo de un reconocimiento en vida, por supuesto relacionado con la calidad de la obra literaria, que reconozco. No retireré, pues, mi firma de aquella petición del pasado día 29. A la vista del manejo que unos y otros están haciendo de esta controversia inventada, en la que ninguno de los escritores toma parte, advierto de que no me gusta que me manipulen. En los foros, el que más y el que menos está echando su cuarto a espadas inclinándose por uno o por otro; pero nadie escribe un solo argumento de línea y media que tenga que ver con la literatura. Los del Diocesano, la mayoría, recuerdan a Jacinto como un buen profesor (¡menudo argumento!), y pienso en don Antonio Machado, buen poeta y catedrático mediocre: lo de profesor y poeta no entra necesiaramente en el mismo lote, aunque en el caso de Jacinto se haya cumplido. Y los miembros de la Junta de Gobierno evocan en Muñoz Quirós "su larga y fructífera trayectoria" en la gestión cultural y "su voz autorizada a la cabeza de las letras de Castilla y León": puro politiqués. Comprendo que no es fácil construir razonamientos que, en este caso, deberían haber pertenecido al campo de la crítica para sustentar las propuestas, tanto la una como la otra, pero es cuestión de trabajar un poco y de asesorarse; en cualquier caso, de algo más que echar a volar las campanas sin saberse los toques.
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lunes, 29 de noviembre de 2010
Rotondas de Ávila
Amigo jmrwinthuysen:
¿Por qué cuando me pongo a escribir sobre La Celestina me sales con la rotonda del cementerio? ¿Me estás provocando para que escriba sobre la ruta de las rotondas? Pues te prometo que lo haré cuando las haya visto todas, porque por ahora descubro que cada día que salgo fuera de la cerca me encuentro con una nueva. O tal vez ocurre que no reparo en ellas más que cuando voy en el coche y tengo que pelearme con los demás conductores para interpretar si la preferencia es mía o es de este otro señor que pone las luces de la izquierda para girar a la derecha. Seguro que lo hace para protestar contra le estética urbanística. Por ahora puedo decirte que me obsesiona una que he visto en El Recreo con una cremallera medio bajada, no sé muy bien si de falda de tubo o de pantalón de exhibicionista. Y ahí está el problema: que, según la interiorices puedes resultar homo, hetero, un pervertido o todo a la vez. Hasta que no lo resuelva, prefiero salir se la ciudad por otras rutas.
En fin, ya te contaré. Pero no me provoques, que ya sabes que a mí no me gusta meterme en líos.
Publicado por
Jesús Arribas
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Etiquetas: Ávila para perplejos








