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domingo, 11 de octubre de 2020

El Porvenir Avilés, presentación

 El Porvenir Avilés, presentación.

Inmaculada Zaragoza García, directora de la Hemeroteca Municipal de Madrid; Jesús Arribas, investigador y doctor en Filología Española, y Mayda Anias, escritora y editora de Caldeandrín Ediciones, explican qué es y cómo se publicó el primer periódico de intereses materiales, de industria, literatura y arte de Ávila (1852-1853).

Joya bibliográfica, con un excelente estudio introductorio de Jesús Arribas. 




domingo, 4 de febrero de 2018

QUATERNIONES de Emilio Rodríguez Almeida

Quaterniones es un libro póstumo del profesor Emilio Rodríguez Almeida, cuya publicación por CALDEANDRÍN EDICIONES ha sido posible gracias a Juliana Wilhelmsen, su esposa y documentalista. Buscábamos honrar nuestro catálogo editorial con algún inédito del profesor; pero cuando Juliana nos mostró los cuadernos de campo de Emilio, descubrimos como una revelación que el material para un posible libro debía salir de aquellos cuadernos.
Quaterniones es el diario de su actividad docente e investigadora durante la etapa final de residencia en Ávila: notas de clase para los cursos que impartió en Los Serrano desde 2004 hasta 2015, revisiones parciales y puesta al día de publicaciones anteriores, apuntes personales llenos de lirismo estoico, advertencias sobre conservación del Patrimonio, noticias sobre descubrimientos arqueológicos, crónicas de encuentros y desencuentros con autoridades y responsables de Cultura; incluso, algunas páginas literarias que parecen haber sido escritas como paréntesis emocionales abiertos entra las otras, las científicas. La costumbre de fechar sus escritos, por cierto, casi siempre en latín y siguiendo el calendario romano, permite seguir el día a día de su escritura. Hay en los Cuadernos materia de estudio abundante y, sobre todo, la constancia de un trabajo ordenado y continuo.
A la vista de aquel tesoro manuscrito, tan rico en imágenes y tan sugerente en su confección, decidimos plantear la posibilidad de editar un facsímil que mostrara la espontaneidad y riqueza de los textos en su estado primario y más próximo a la circunstancia de su creación. Podía servir, además, de recuerdo personal para sus amigos y para cuantos fuimos sus alumnos y en su día habíamos disfrutado con alguna fotocopia que sirvió de guía para sus clases. La decisión implicaba tener que desencuadernar aquellas páginas que fueran a servir para el conjunto. Mayda Anias, la editora, se lo propuso a Juliana. Hicimos algunas pruebas de separar las páginas de los cuadernos e integrarlas después en su lugar. Podía hacerse.
Nos propusimos que el libro tuviera forma de cuaderno para ser lo más fieles que fuera posible al original; también, ir a un formato mayor que el habitual en nuestras ediciones. Debíamos realizar una selección de contenidos que interesara sobre todo a los lectores de Ávila, a los cuales estaba destinada la edición. Poco a poco fue revelándosenos la idea de que debía ser un libro-homenaje y de reconocimiento del humanista que tanto amó a esta tierra. Así pues, tendría que contener temas sobre la historia de la Ciudad, pero también otros sobre su Tierra, sobre todo de los lugares más amados por él, como Madrigal, el castillo roquero de Aunqueospese, los puentes históricos de la Provincia… y sus clases en  Los Serrano.
Los Cuadernos nos dejan la imagen del intelectual interesado en muchos saberes: historia, arquitectura y materiales, arqueología, epigrafía, geografía del territorio, toponimia, filología clásica. A todo ello hay que añadir habilidades que convierte en disciplinas auxiliares para la edición de sus libros, como el dibujo y la fotografía.


CONTENIDO

Presentación.
Un muro heterodoxo y una epígrafe «anticipada».- El primer romano documentado en Ávila y otra inscripción vecina (muro Este).- Inscripciones romanas de Ávila correspondientes a la antigua trashumancia.
Los Extrema Durii en Ávila.
Los lares viales.- Piedras trashumantes y piedras “emigrantes”.
Dos provincias y una sola ambición.- Mons Herminius = Mons Hervasius = Gredos .
¿El sepulcro de Prisciliano?
Epígrafes romanos abulenses en la Muralla et alibi.
Insolita quaedam. De arqueología romana.
Juvenal entre rubores y exaltaciones cínicas. El Castillo Roquero de Ávila.
El Castillo Roquero de Ávila, llamado vulgarmente “Aunque os pese” (Sotalbo).
Ávila Oeste. Valle Amblés. VII Relación.- Una introducción necesaria.- El valle Amblés, refugio y fortaleza de Viriato.
Puente de Campo Azálvaro (Cañada Leonesa oriental). Sobre las directrices de las grandes cañadas.
Tardomudejarismo en Madrigal (Ávila). Los tableros del coro de S. Nicolás de Bari.
Los desastres de la Dirección General de Bellas Artes en Madrigal. Un botón de muestra de 1952-1954.
El desconocido retrato de Miguel de Molinos.
Ya no estoy para pejigueras.

Que disfruten con la lectura cuanto hemos disfrutado nosotros con su edición.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Las Estampas de Carlos Sánchez Pinto

La afirmación tan repetida de que “una imagen vale más que mil palabras” se estrella ante una realidad verbal tan viva como la de Estampas color sepia de Carlos Sánchez Pinto (Caldeandrín, 2017), un narrador “castellano” excepcional, como acreditan los más de treinta premios literarios conseguidos en las tres décadas que van de 1976 a 2006, algunos tan relevantes como el Ateneo Ciudad de Valladolid (1978) con la novela Nonato, música de rabel, o el Ciudad de Badajoz (2005) con la novela Maderas de Oriente. ¿Dónde estriba la clave de tanto éxito, en un mundo tan difícil como el literario y en el caso de un autor que no se considera escritor profesional, como él mismo ha señalado en ocasiones? La respuesta es: en su rara habilidad para encontrar en los temas etnográficos, preferentemente rurales, la fórmula para hacer que trasciendan hacia el discurso literario con naturalidad, sin la afectación que es frecuente encontrar en intentos de esta clase.

El autor nos presenta en sus Estampas algunos oficios  (el zapatero, el hojalatero, el trillero entre otros muchos), como lo hacen todavía los azulejeros de Manises, Talavera o Sevilla, perpetuadores del trabajo de los gremios; o aquellos almanaques, aleluyas y “aucas” de oficios que se regalaban por Navidad o Pascua Florida. Pero en este costumbrismo de las Estampas, siempre hay un personaje detrás del oficio, que convierte su quehacer de maestro en gesta cotidiana, contemplada por el narrador con la admiración que procede de la mirada infantil adoptada como punto de vista, más la compasión aportada por el sentimiento de nostalgia. El lema que abre el libro ya advierte sobre el poder destructivo del tiempo y sobre el peligro de que pueda acabar, incluso, con la memoria. Quiero imaginar a Carlos recitando, en alguna de las clases de latín que compartimos un día, aquel texto del poeta Ovidio: “Tempus edax rerum” (el tiempo que todo lo destruye). Y procurando ahora, con su escritura que no se nos caiga encima el mundo en que crecimos.
Otras veces no son oficios, sino paisajes de infancia (la barbería, la casa de David o el huerto de don Hipo y otros muchos) los escenarios que suben el telón para que lector (espectador)  asista a historias en las que puede encontrarse con comedia, con drama o con ambas cosas a la vez.
Ámbitos, oficios, personajes, faenas de temporada, costumbres quedan iluminados con la luz de una prosa que nos reconcilia con el mejor castellano clásico moderno, gracias, también a un caudal léxico que se nos antoja inagotable.

El lector (es mi caso) no se conforma con la recreación de este mundo vuelto a poner en pie por Carlos Sánchez Pinto. Quiere saber más e indaga en la toponimia que va dejando en sus páginas. Y descubre que el autor ha ido armando en el libro algo así como unas memorias de su infancia en el pueblo de Salvadiós (Ávila); así que, para lectores que nunca hemos podido prescindir de interesarnos por lo que hay de ficción y de realidad en el relato, que perseguimos la literatura de la memoria por adicción insuperable, estas Estampas color sepia son un regalo impagable.

miércoles, 20 de julio de 2016

Alzamiento Nacional. Concordancias

No explicaré el porqué, pero el caso es que ando envuelto en lecturas sobre el Alzamiento Nacional del 18 de Julio… de 1854, hoy, 18 de julio. Oigo en alguna emisora recuerdos desvaídos —menos mal— del Alzamiento del 36. A la mayoría de españoles vivos esto les suena ya a Viriato o más atrás.
Aquel 18 de julio, el de 1854, O’Donell se alza en armas para restablecer LA PAZ y EL ORDEN, ¿por qué me suena esto? Es “La Vicalvarada” , que desemboca en una revolucion(cita) y abre el periodo conocido como Bienio Revolucionario, presidido por Baldomero Espartero, el del caballo. El otro 18 de julio, el de 1936, ha dejado de interesarme desde hace años: otro general, Franco, se subleva contra una República desmadrada, le declara la guerra y una vez “vencido y desarmado el ejército rojo”, se instala, inmisericorde, con los más amplios poderes durante cuarenta años en todas las jefaturas habidas y por haber.
Hoy, 18 de julio de 2016, me dispongo por la tarde a catalogar en Caldeandrin Anticuaria un libro de José Pemartín (José María Pemán), lujosamente encuadernado en piel con el escudo real dorado en cubierta (seguramente para algún regalo institucional), titulado Los valores históricos de la Dictadura española, con prólogo del general Primo de Rivera (1928), otro dictador, aunque éste algo más respetable. En su interior un registro de lectura, todavía no se utilizaba el término “marcapáginas”.


Se trata de la invitación que hace el dictador congoleño Joachim Yhomby-Opango, sanguinario, a una recepción en mayo de 1978 en La Habana, Cuba comandada por otro dictador en pleno esplendor por aquellos días: Fidel Castro. Busco información sobre Yhomby-Opango, el único de este póker de dictadores del que no sé nada, y casi entro en estado de pánico.
Recapitulo: En la conmemoración de la victoria de un dictador, leo la invitación de un dictador que se encuentra de visita en la nación de un dictador, contenida en un libro sobre un dictador, cuando estoy estudiando la revolución de un dictador.
Me queda el eco de expresiones de conveniencia: alzamiento nacional, revolución social, revolución nacional-sindicalista,estado mayor especial revolucionario, revolución martiana, directorio… ¡Que manera de disfrazar los crímenes! Con lo diáfanos que son los términos DEMOCRACIA y DICTADURA.

martes, 9 de julio de 2013

Dos títulos de José Zahonero


¡NOVEDAD EDITORIAL!
 
 
 




José Zahonero
El señor obispo
Testavana
 
Caldeandrín Ediciones
Edición de Jesús Arribas
ISBN 978-84-939007-3-1
440 páginas + 4 hojas sin paginar con ilustraciones fotográficas en color
13 × 19 cm
Enc. rústica con solapas
P.V.P. 18 €
  
El escritor abulense José Zahonero de Robles (1853-1931), furioso revolucionario y republicano en un principio y, más tarde, activo propagandista católico, nunca se perdonó haber publicado en 1887 su novela de corte naturalista y anticlerical El señor obispo. El protagonista, don Juan Haryan, es el obsipo de Álbura, una ciudad «vetusta y levítica» que «se alza sobre un cerro como un nido de Águilas». El leve disfraz del falso topónimo deja desgarraduras por las que es fácil descubrir que Zahonero aprovechó su ciudad natal como escenario de una novela experimental, subordinada a las tesis naturalistas de la herencia.
 
Pocos meses antes de morir, Zahonero publicó su libro de memorias Testavana, en el que daba cuenta, a veces fantasiosa, de su vida ajetreada y hacía confesión de sus «pecados» literarios.
 
Caldeandrín Ediciones reedita ahora los dos textos en un solo volumen, acompañados del aparato crítico necesario para conocer a este autor hoy casi olvidado.
 
Caldeandrín Ediciones
Reyes Católicos 14, L 1-A
05001 Ávila
 
Tfno. 920 21 26 44
 
 
 
 

 

viernes, 14 de diciembre de 2012

Caféconversoyprosa / 1-3


La tertulia de Caldeandrín ha sido bautizada con el nombre ambiguo de CAFÉCONVERSOY PROSA.
 
Lo de CAFÉCONVERSO lo trajo la escritora Mayda Anias de Las Tunas (Cuba), donde pastoreaba una reunión homónima de poetas. Lo de YPROSA es un añadido mío para que los contertulios e invitados no se consideren habitantes de ningún Parnaso. Conversamos una vez al mes, sin fecha fija, sobre literatura, aunque a veces nos despeñemos sin querer  por otros precipicios. Padecemos de alguna adicción añadida: buen café o agua, a elegir, y alguna pizca de chocolate negro. Hemos inaugurado en octubre. En noviembre, abordamos el tema del microrrelato como nuevo género literario. Y ayer, doce del doce de dos mil doce, tuvimos en la librería al escritor Juan Gracia Arméndáriz, que había venido a Ávila para participar en el Club de Lectura que mantiene María José Bruña en la Escuela de Turismo de la Universidad de Salamanca en Ávila. Los participantes en el club habían estado leyendo Piel roja, obra a la que ya me he referido en este blog. La presencia de Gracia Armendáriz en CALDEANDRÍN ha sido posible gracias a Juan Martínez de las Rivas, cofundador de la tertulia con Luis Represa. María José Bruña se asomó por la tertulia, pero el inexcusable espíritu viajero no le permitió quedarse. Otra vez será.
 

 
Gracia Armendáriz es persona y escritor de lujo: preciso en sus juicios, contenido en la expresión, siempre dispuesto a admitir y prodigar humor, sin dobleces ni los remilgos frecuentes en un  autor reconocido. La jornada, en fin, inolvidable para nuestra pequeña historia.

En enero, la tertulia recibirá como invitados a dos jovencísimos autores de Ávila. Por ahora no se dice nada más, ya habrá tiempo. Y para la de febrero, Luis Represa ha propuesto tratar de esos libros estupendos que hemos leído, pero que no han conseguido el reconocimiento de crítica y público que se merecían. No vale hablar de los propios, se advierte.